Una noche tranquila y paciente se asoma dando los últimos pasos de aquel frío invierno. Por las mañanas, puedo ver las flores despertando con aquellos coloridos pétalos que adornan los inicios de la primavera. Puedo ver que, todo va a paso con las manecillas del tiempo. Todo pasa, todo renace, y da nueva vida.
Pero aquí, siento que mientras todo marcha al compás de cada estacion, yo me recuesto en un sillón de papansa hasta quedarme completamente dormida. Un profundo sueño es una medicina sutil para la mente y el cuerpo. Me automedico con naturalidad al cerrar los ojos con cuán facilidad y el disfrute de un buen descanso. Esta es una de mis mayores recompensas. Debo admitir que sobre protejo mi momento de relajación cual niño protege su juguete favorito. Escucha a tu cuerpo. El sabe perfectamente lo que necesitas.
Bendita sea la llegada de la primavera, y el despertar de una siesta con una mente y cuerpo más descansado. ♥️
Feliz Domingo.





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