Esta semana ha pasado por mis pestañas sin parpadear… me refiero, a lo lenta, y agradable que ha sido. Mis hijas pasaron conmigo todo un finde lleno de paseos por el jardín, y mucha comida hecha en casa. A pesar de que mi rutina laboral no paraba, hubo pausas espontáneas que me dejaban disfrutar de cada momento con ellas, y eso me hizo sentir muy bien.
Esta semana “se supone” que eran mis vacaciones, pero mi side hustle estuvo muy ocupado, y no pude evitar estar activa y de esta forma incrementar mis finanzas. El lado obscuro de ser madre independiente, es el cambio de mentalidad que se forza para desafiar aquellas barreras que se cruzan a la hora de llevar metas a cabo. Resolver, es una de las negociaciones más constantes con uno mismo. Especialmente cuando es una prueba nueva, cuesta ser firme, la lucha es más intensa por ser interna. Pero una vez planteada en la mente, ya no habrá vuelta atrás, pase lo que pase.
Como todo, la vida da unas oleadas de emociones fuertes. Los cambios suceden, las despedidas llegan sin previo aviso. Aunque a veces, no quiero que fuera así, pero sucede. Amistades se van, y otras llegan para enseñarnos algo nuevo. Solo de esta manera descubrimos mundos nuevos y mentes diferentes.
Mientras me despido de algunos amigos, mi mente se ajusta para volver a estar sola. Entiendo que todo es temporal, de la misma manera que canalizó que no con todos se logra crear una conexión duradera y auténtica.
La noche llega, y mi sala me espera para acomodarme con una pizza de queso, unas alitas de lemon pepper y un jarrito de piña en botella de vidrio. Mi show favorito está encendido mientras relajo mis pies encima de la mesa para disfrutarlo.
Este es tan solo el inicio de un nuevo mes, espero que los días que están por llegar sean disfrutados al máximo.
Xoxo

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