Ayer fue un Lunes disfrazado de Domingo…, así quiero iniciar este post, que me ha costado un poquito escribir. Pero bueno, ¿a quién le importa? Supongamos que si importa, (me cuestiona mi mente), pero no, le contesta la razón. Ojalá siempre se pueda dar al clavo en la primera vez. Por eso hoy, solo estoy de paso para compartir fotografías de mi vida cotidiana y de mi pequeño mundo.
El finde la pasé bien ocupada, y mis plantitas estuvieron sedientas, por lo que ya es necesario darles mi atención y cuidado.
Mi balcón se ha convertido en mi espacio favorito para descansar, y desconectarme de las obligaciones terrenales. Pienso en lo mucho que disfruto estar arrancando las hojas que no dan para más de mis suculentas. Me encanta verlas florecer. A pesar que nunca he sido una experta en cuidarlas, puedo ser más consciente de que el cuidado es muy diferente que a de los cactus. Recuerdo que hubo un tiempo donde dejé por completo de comprar suculentas porque terminaban marchitándose, o se les caían todas las hojas. En algunas, las flores casi nunca duraban, y eso no me gustaba. Creía que eran una planta muy difícil de cuidar, y yo terminaba frustrada mientras pensaba que lo mejor sería no volver a invertir en ninguna suculenta.
Más tarde, decidí educarme en todo lo relacionado a las suculentas, y así, aprendí un poco a entenderlas. Ahora me duran por más tiempo. 🤗
Mi hija Genesis hizo la cena: spaghetti a la boloñesa. Le quedó ¡delicioso! A mi solo me tocó hacer limonada fresca y dejarla preparada :)
Feliz Martes a todos.





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